Bromas de mal gusto en el PP
Si no fuese porque no tiene ni puñetera gracia y porque son los menos indicados para hablar, la cosa sonaría a chiste del Club de la Comedia. Me refiero a la propuesta que acaba de haer el Partido Popular (PP) proponiendo que se endurezcan las penas para casos de corrupción. No se tienen noticías de como ha caido esta propuesta en el seno del partido que (se supone) que dirige Rajoy, aunque es muy posible que más de uno se debe estar descojonando de risa todavía. Y algunos como el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, -que está a punto de sentarse en el banquillo de los acusados para responder por el ya famoso tema de los trajes- debe estar doblado de la risa después de oir semejante propuesta. Y mucho más después que esta semana el ecuánime presidente de su partido lo ha ratificado como candidato a las próximas elecciones autónomicas que en breve se celebrarán en la comunidad que preside. Y todo eso, sin hablar del caso Gürtel, del que no me extenderé porque si no me haría falta semanas
A estas alturas, no es ningún secreto que los políticos de este país -al menos, buena parte de ellos- son mediocres, grises y lo único que les interesa es llegar a la política para ganar buenos sueldos porque es difícil justificar en términos de productividad -una palabra muy de moda en los últimos tiempos- si se tiene en cuenta el trabajo que hacen. Eso, en el mejor de los casos, porque tampoco no es ningún secreto que ya empieza a resultar demasiado escandaloso el número de presuntos casos de corrupción -casi siempre relacionados con el urbanismo- en los que se ven envueltos. Pero ahí está el PP para solucionar esta lacra que desde hace años está consiguiendo -a lo mejor es eso lo que buscan- que la gente deje de creer en la política y que los votantes tenemos la suficiente capacidad como para echarlos del poder y de poner las cosas en su sitio. Es una ardua e intensa labor la que tiene el PP por delante, sobretodo teniendo en cuenta en que tiene mucha maraña que desentrañar en su propio partido.
Pero que no se asusten los PP ni los de ningún otro partido, la propuesta que han hecho desde este partido es sólo una cortina de humo. La sangre, como pasa en estos casos, no llegará al rio y todo seguirá como siempre. Es decir, trincando, sin que el contribuyente se de cuenta. Y aunque se de cuenta ¿Qué importa? Ya ni siquiera se molestan en disimular.
